Libertad o Muerte

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Anarquía
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Pensamientos desnudos

"Voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo". T.S. Eliot

miércoles, octubre 31, 2007

Nietzsche

Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin en niño.
Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, paciente, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de todas.
¿Qué es pesado? así pregunta el espíritu paciente, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que se le cargue bien.
¿Qué es lo más pesado héroes? así pregunta el espíritu paciente, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije.
¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia sabiduría?
¿O acaso es: apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas montañas para tentar al tentador ?
¿O acaso es: alimentares de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en el alma por amor a la verdad?
¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos, que nunca oyen lo que tú quieres?
¿O acaso es: sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de si las frías ranas y los calientes sapos?
¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere causarnos miedo?
Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente: semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto.
Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto.
Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria.
¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? “Tú debes” se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice “yo quiero”.
“Tú debes” le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla áureamente el “¡Tú debes!”.
Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: “todos los valores de las cosas -brillan en mí”.
“Todos los valores han sido ya creados, y yo soy -todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún 'Yo quiero!'”. Así habla el dragón.
Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?
Crear valores nuevos -tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un nuevo crear- eso si es capaz de hacerlo el poder del león.
Crearse libertad y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león.
Tomarse el derecho de nuevos valores -ése es el tomar más horrible para un espíritu paciente y respetuoso. En verdad, eso es para él robar, y cosa propia de un animal de rapiña.
En otro tiempo el espíritu amó el “tú debes” como su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y capricho incluso en lo más santo, de modo que robe el quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león.
Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.
Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir si: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.
Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. --

lunes, octubre 22, 2007


El fuego DEBE quemar todo.

jueves, octubre 18, 2007

Sivà y Parvati


Algún día te cuento la historia del sexo como la muerte,
del sexo más allá de la vida.
La historia del sexo como arma,
como guerra,
como meditación.
Te lo cuento todo,
y te muestro como hacer
para quemarnos vivos.
Desperdiciar nuestros cuerpos.
Perder la existencia divina.
Porque en brahmismo, no está con nosotros.
Porque lo realmente necesario es lo que menos queremos.
Te cuento esta historia, y algunas más.

martes, octubre 16, 2007

Cuando el sabio oye hablar del Camino trata de vivir en armonía con él.

Cuando el hombre normal oye hablar del Camino sólo lo comprende en parte.

Cuando el loco estudia el Camino se ríe de él.

Sin embargo, si el loco no se riera no sería el Camino.

Por tanto, si buscas el Camino escucha la risa de los locos.



Lao Tsé

jueves, octubre 11, 2007

A VECES por Angel González

Escribir un poema se parece a un orgasmo: mancha la tinta tanto como el semen, empreña también más en ocasiones. Tardes hay, sin embargo, en las que manoseo las palabras, muerdo sus senos y sus piernas ágiles, les levanto las faldas con mis dedos, las miro desde abajo, les hago lo de siempre y, pese a todo, ved: ¡no pasa nada!Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo: "Lo digo y no me corro". Pero él disimulaba.

A MANO AMADA


A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;
allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.
Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.







Angel González

lunes, octubre 08, 2007

Kropotkin


-Las minorías revolucionarias- "Palabras de un rebelde"

La historia nos demuestra que los que fueron minoría la víspera de la revolución son fuerza predominante al día siguiente, si representan la expresión verdadera de las aspiraciones populares, y si la revolución dura bastante tiempo para que la idea revolucionaria pueda extenderse, germinar y producir sus frutos; porque no debemos olvidarlo; con una revolución de uno o dos días no podremos transformar la sociedad en el sentido del comunismo y la anarquía; una sublevación de pocos días no puede hacer más que derribar un gobierno para poner otro.Puede reemplazar un Napoleón por un Julio Favre, pero no puede cambiar en nada las instituciones fundamentales de la sociedad. Se necesitará un período insurreccional de muchos años para consolidar con la revolución un nuevo régimen en la propiedad y las agrupaciones humanas. Para derribar el régimen feudal agrícola y la omnipotencia del rey, fue necesaria una insurrección de cinco años (1788-1793); para destruir el feudalismo burgués y la omnipotencia de la plutocracia, se necesitará cada vez más. Pues bien, durante este período de excitación, cuando el espíritu trabaja con acelerada rapidez, cuando todo el mundo, lo mismo en las ciudades suntuosas que en las sombrías cabañas, se toma interés por la cosa común, se discute, se habla, se intenta convertir al vecino, será cuando la idea anarquista, sembrada hoy por los grupos existentes, podrá germinar, producir sus frutos y precisarse en el espíritu de las grandes masas. Los indiferentes de hoy serán entonces partidarios convencidos de la nueva idea; así ha sido siempre el progreso de las ideas, y la gran Revolución francesa nos puede servir de ejemplo.




Kropotkin